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Especulan sobre muerte del orangután Jambi

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Antes de su fallecimiento ya existía una petición en la plataforma Change.org para trasladarlo a un santuario de Brasil; pues al parecer el primate vivía en condiciones precarias, en un lugar húmedo y sin mantenimiento.

 

Sin que hasta el momento se esclarezcan las causas de su muerte, hoy fue cremado en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el orangután Jambi, el cual falleció el pasado 24 de julio en el Zoológico de Chapultepec.

De acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente del Distrito Federal (Sedema), será en dos semanas cuando se den a conocer los resultados de la autopsia.

Con la pérdida de Jambi, sólo queda un ejemplar en el Zoológico de Chapultepec, Toto, quien es hermano del primate fallecido.

Vivía en lugar húmedo y en abandono por falta de mantenimiento

Antes de que muriera Jambi, se subió a la plataforma Change.org una petición a nombre de Paulina Bermúdez de la ONG Proyecto Gran Simio, México, para trasladar a los dos orangutanes (Jambi y Toto) al Santuario de Sorocaba, Brasil, debido a que, según la petición, no vivían en condiciones adecuadas, y así se mejoraría su calidad de vida.

Sin embargo, para Marielena Hoyo Bastien, ex directora del Zoológico de Chapultepec, y quien cuidó de los orangutanes Jambi y Toto durante siete años, la petición es inviable, ya que el Artículo 55 bis de la Ley General de Vida Silvestre lo prohíbe y consideró que el santuario brasileño no es adecuado para mantener a los primates.

Dicho Artículo indica que está prohibido la importación, exportación y reexportación de ejemplares de cualquier especie de mamífero marino y primate, así como de sus partes y derivados, con excepción de aquellos destinados a la investigación científica.

“Yo vi fotografías del lugar y la primera imagen es un jardín con juegos infantiles, de colores, o sea eso no es un santuario. (…) Cómo quiere mandarlos a un lugar que no tiene ni árboles. Número dos, cómo ignora la Ley y la sigue ignorando; me parece una campaña propagandística que no está siendo honesta con el tema”, indicó Hoyo Bastien.

Además, aclara que ella jamás le enseñó a los dos orangutanes lenguaje de señas, como dice la petición.

Sobre las supuestas condiciones precarias en las que vivía Jambi que expone la petición, Marielena Hoyo reconoce que el ejemplar se encontraba en un lugar húmedo y en abandono por la falta de mantenimiento que por 17 años ha sufrido el zoológico.

“La falta de mantenimiento (al interior de la zona de manejo, la cual no ve el público) provocó filtraciones muy fuertes que no permiten un entorno confortable y adecuadamente sanitario, especialmente tratándose de primates antropoides -que se parece al ser humano en sus caracteres morfológicos externos-. Además todo el enrejado está oxidado”.

“Las instalaciones eléctricas tampoco son profesionales. Su casa de noche es ocupada como bodega y el área para preparado de sus alimentos convertida en un espacio de reposo de los trabajadores. Hay un cero enriquecimiento al interior lo que los mantiene en un estado de marasmo -grado extremo de agotamiento o enflaquecimiento-, expone la ex directora del Zoológico de Chapultepec.

Para Marielena Hoyo, lo importante ahora es buscar recursos para mejorar la estancia de Toto en el Zoológico de Chapultepec.

“Para mí sería mucho más positivo conseguir recursos para enriquecerles su ambiente, para pintarles, para impermeabilizar el espacio. Yo creo que eso sería mejor que sacar firmas”, dice.

El año pasado Jambi fue objeto de los reflectores ya que le arrancó el dedo con una mordida a una pasante de Veterinaria que realizaba su servicio social en el Zoológico.

“Yo desde ahí, me comuniqué con las gentes del Zoológico y les dije: ‘él no es así, Jambi tiene algo’, pero según no tenía nada y estaba bien tratado”, comenta la activista por los derechos de los animales.

En abril de este año Jambi y Toto fueron sometidos a un examen general, en el cual sólo se especificó que los primates tenían sobrepeso.

Jambi nació el 20 de diciembre de 1990 y murió a los 24 años de edad, mientras que la esperanza de vida de estos orangutanes es de 35 años, aunque pueden llegar a vivir más años, de acuerdo con Marielena Hoyo. Toto es un año más chico.

Marielena Hoyo recuerda a Jambi como un primate muy inteligente. “Era muy seguro de sí mismo, a pesar de que yo fui mucho más aprensiva con él que con Toto. A él que no le diera ni el aire. Era muy simpático, muy pícaro, sumamente inteligente”.

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