Científicos de la UNAM construyen invernaderos inteligentes

12 enero 2016 2:36 pm

Redacción El Big Data

Por:

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Enrique Galindo Fentanes, investigador del Instituto de Biotecnología (IBt) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), inició el desarrollo de invernaderos inteligentes, los cuáles harán uso de productos biológicos como: biofungicidas, biobactericidas y biofertilizantes.

El objetivo será tener una gran productividad de hortalizas, haciendo uso principal y exclusivo, de medios biológicos.

Eso le dará una nueva perspectiva a la agricultura orgánica en invernadero”, mencionó el ganador del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2015.

En la actualidad se estudian, también, los mecanismos que la bacteria Bacillus sp. 83, desarrollada en México, utiliza para desenvolverse en la naturaleza.“Se trata de identificar la dinámica poblacional del microorganismo para entender a detalle por qué nuestro producto es tan efectivo, como se ha demostrado”.

La investigación es financiada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y se realizará durante los próximos dos años. Se estima que a finales de 2016 se podrá contar con un invernadero tecnológico, productor de diversos tipos de hortalizas.

Serán utilizados, como modelo, el jitomate y el chile por ser los productos mayor consumidos en México, sin dejar de lado el objetivo principal: ampliarlo a todos los cultivos posibles.

Tenemos que ir paso a paso, pues contamos con la posibilidad de demostrar que es factible obtener productos inocuos, seguros, de alta calidad, que pueden competir en los mercados internacionales”.

Galindo reconoció que el cultivo en invernaderos tiene un mayor costo que en campo abierto; sin embargo, se trata de un problema de costo-beneficio.

Parte del trabajo que nos comprometimos a hacer es un estudio riguroso de costos, para evaluar la competitividad de estos esquemas de producción. Éste, sin duda, será un proyecto rentable para los agricultores. Así lo demostraremos con experiencias prácticas, bajo condiciones de alta tecnología”.

El responsable, Leobardo Serrano, es el investigador nacional en su máxima categoría, con la participación de Antonio Juárez, del Instituto de Ciencias Físicas de la UNAM, experto en control e instrumentación avanzada, quien desarrollará los controles del invernadero.

Asimismo, Mauricio Trujillo, del Instituto de Investigaciones Biomédicas, especialista en biofertilizantes, además de intregrantes del Colegio de Postgraduados de Chapingo, liderados por Sergio Aranda y Edibel Leyva, del Centro de Desarrollo Tecnológico “Tezoyuca”, dependiente de Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA), donde se localizarán los invernaderos y se evaluará la factibilidad económica.

El científico universitario recordó que en su equipo se trabaja una línea general de investigación denominada ingeniería de bioprocesos, con proyectos para la producción de biopolímeros y enzimas; el estudio de la hidrodinámica de fermentaciones y la producción de agentes de control biológico para la agricultura. En ellos participan Leobardo Serrano Carreón y Carlos Peña Malacara, así como Celia Flores Ocampo y un grupo de estudiantes. Aquí un tema importante ha sido el desarrollo del biofungicida Fungifree AB.

El producto, comercializado por la empresa spin off del IBt, Agro & Biotecnia, fundada con la colaboración de Serrano y Carlos Roberto Gutiérrez, se encuentra en el mercado desde hace tres años.

Originalmente se lanzó para prevenir una sola enfermedad del mango, hoy se ha ampliado a aproximadamente 20 cultivos. De esta forma, el biofungicida puede utilizarse contra la antracnosis que ataca a ese fruto, a la papaya, al aguacate y cítricos; otra, ocasionada por hongos, es la denominada cenicilla polvorienta, que afecta a un conjunto considerable de hortalizas, incluidos tomate, chile, pepino y berenjena; y una última, llamada moho gris, que daña especialmente frambuesa.

Además, se obtuvo el registro OMRI (Organic Materials Review Institute) como producto orgánico, lo que significa que Fungifree AB puede ser usado en esos cultivos, contra dichas enfermedades, en huertos orgánicos donde no se permite el uso de ningún tipo de pesticida o fertilizante de síntesis química.

El equipo de Galindo Fentanes descubrió que el microorganismo contiene genes que le permiten tener propiedades dignas de destacar, no sólo como biofungicida, sino como promotor del crecimiento. Ahora “evaluamos otras posibilidades de uso para el mismo producto”.

En cuanto al Premio Nacional de Ciencias y Artes mencionó que, sin duda, es un galardón relevante, el más importante que un mexicano puede recibir en nuestro país, y es un reconocimiento a la biotecnología mexicana, al IBt y a la Universidad, “institución generosa que nos brinda la oportunidad de desarrollarnos en amplia libertad y que nos apoya siempre”, y también es un honor haberlo compartido con mexicanos de primer nivel.

 

 

 

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